Restauracion_Cupula_ennia

La iglesia de San Andrés Apóstol resume perfectamente las características de la arquitectura eclesiástica valenciana del segundo tercio del S. XVIII. Barroca en los detalles decorativos del interior, clasicista en las trazas de planta y alzados, también anuncia tímidamente en la fachada las nuevas directrices neoclásicas del academicismo ilustrado, pudiendo afirmarse de esta iglesia que, en conjunto, constituye una de las últimas muestras del barroco valenciano.

Esta intervención pretende poner en valor la iglesia, reparando las patologías detectadas, testimonio del paso del tiempo; restituyendo las partes degradadas y eliminando partes añadidas inadecuadamente a la obra original. Las obras de consolidación y reparación se efectúan con la reutilización de la mayor cantidad posible de materiales originales, y en caso de sustitución, buscando materiales de similar composición, idénticas medidas, textura, color y características físico-químicas.

Proyecto de restauración de la torre campanario y fachada principal

Es una obra que destaca por su maestría en la ejecución. Un estudio de las zonas en mejor estado de conservación revela un enlucido de la fábrica de ladrillo, presente en la mayor parte de la torre, que la erosión ha hecho desaparecer con el paso del tiempo. También presenta zonas con desgaste en el mortero de unión entre ladrillos, rellenos con mortero de cemento y en algunos sitios faltan puntualmente piezas por desprendimiento. Valorando esto, se opta por recuperar el aspecto original, por fidelidad a su imagen primitiva y también por una mayor protección de la misma ante los agentes atmosféricos.

El enlucido se realiza con mortero de cal y arena de un espesor muy fino y coloración similar a la original. Se extiende de modo que quedan recubiertas las llagas entre ladrillos y conforma sobre el ladrillo cerámico una capa fina que no oculta la textura del material. Sobre el mortero se aplica un hidrofugante, de modo que añadiéndole los pigmentos necesarios puedan corregirse las pequeñas desviaciones de coloración existentes entre diversas zonas del enlucido.

Fachada_restaurada_ennia

El resto de problemas los constituyen en primer lugar el cuadro fisurativo que presenta en los centros de dinteles, así como entre el cuerpo de fachada y el campanario; acusando las fases constructivas de la nave y la torre, incrementada por el cedimiento que tuvo la torre a los pocos años de su terminación y que se manifiesta en una importante grieta que recorre verticalmente la unión de la fachada con la torre. En segundo lugar el mal estado de cornisas y remates de piedra natural, distribuidos por los distintos niveles de la fachada.

La grieta está estabilizada y estructuralmente no presenta un peligro inminente, pero es una vía de penetración de humedades y agentes atmosféricos. Se procede a su sellado con material elástico, que permite el libre movimiento de cada una de sus partes.

No se perciben humedades o deterioros por descomposición del carbonato cálcico, eflorescencias u otras. Si que se observa sin embargo los daños producidos por agresiones de impactos, roturas, reposiciones con cemento, etc. En el zócalo se limpia a fondo la piedra que lo conforma, se sanea la primera hilada, se reparan las piezas en esquina, se sellan de las juntas requeridas con mortero de cal y arena y por último se sustituyen las piezas en peor estado por otras del mismo tamaño, espesor y procedencia (sillería de la cantera de “la Mola” en término de Carlet). En el cuerpo de campanas y en el cuerpo principal se realiza el mismo procedimiento, previo al enlucido de la torre, y se mantienen las perforaciones de las esperas del andamio utilizado en su día para su construcción. En la fachada principal se reparan las basas de las pilastras que presentan desperfectos, los pedestales de las columnas junto al acceso y la doble cornisa que remata el primer cuerpo de la fachada.

Fachada_iglesia_no_restaurada_3

Se asegura el correcto anclaje de los pináculos del remate y de de cada sillar que conforma las cornisas y se fabrica con la misma piedra el pináculo que falta. En la fachada principal, se rehace la última cornisa de ladrillo aplantillado, que apoya sobre la línea de triglifos y metopas, ya que presenta roturas y desperfectos en dos tercios de su longitud, por desprendimientos y degradación del ladrillo. El muro sobre esta última cornisa se restaura rehaciendo la fábrica de ladillo en sus extremos y rematando su cara superior con un tablero de rasilla, que forma pendiente para la evacuación de las aguas pluviales.

La cruz de hierro que remata el imafronte se restaura para protegerla de la corrosión, tratándola con pintura anti-óxido, y se ancla al muro de remate con unas varillas de acero inoxidable.

Imafronte_Restauracion_ennia

Los escalones que se elevan bajo las campanas, responden a las características de las campanas que se sitúan sobre ellos, según la reverberación que producen. Por lo tanto se mantienen, restaurándolos con su misma cota de elevación. Las paredes interiores presentan los orificios efectuados por los maestros campaneros para colocar las poleas necesarias para subir y bajar las campanas.

Escalera_Restaurada_ennia

Proyecto de restauración de las cubiertas

El estado general de las cubiertas podía considerarse correcto desde el punto de vista estructural. Desde el interior de la nave de la Iglesia, si que se observan zonas afectadas por humedades, en las capillas laterales y en diversas zonas de la cúpula sobre el crucero.

En el interior, en la bóveda y en la hoja interior de la cúpula hallamos pinturas de Vergara, un patrimonio pictórico de gran interés, que necesitaban de una restauración en las zonas dañadas por la humedad, así como eliminación de suciedad.

El problema residía en las grietas entre dos superficies de diferentes materiales y formas de trabajo: los tramos verticales, resistentes, de gran rigidez, y los planos de tablero y teja, de espesor reducido, flexibles y afectos a las dilataciones y contracciones por temperatura.

En la cubierta a dos aguas en la nave y el crucero, se retira la teja curva en cubierta, a mano, con recuperación de la teja en buen estado y sustitución de piezas cedidas y rotas. Se coloca una capa de mortero, una lámina impermeabilizante, otra capa de mortero y se procede a la colocación de la teja. Las uniones entre cubierta y paramento vertical (zona del tambor de la cúpula) se resuelven con junta elástica, que permita el movimiento de la superficie de tejas y se impermeabiliza el encuentro con el paramento.

En la cúpula, un buen clavado de las tejas, con la pendiente que tiene, garantiza la perfecta evacuación de las aguas pluviales, sin necesidad de usar lámina impermeabilizante.

Se cambian las carpinterías existentes por unas de hierro y se restauran las rejas de seguridad. Se reparan dinteles, jambas y vierteaguas con dinteles a sardinel de ladrillo cara vista, siguiendo el modelo de las ventanas que se mantienen en buenas condiciones. Se limpian y restauran las vidrieras existentes.

Remates_restauracion_ennia

En las cubiertas del edificio anexo, estaban depositadas las tres piezas que conformaban el remate de piedra labrada de la cúpula más la cruz de forja original. Este elemento, considerablemente más pesado que el que lo sustituía, favorece el centrado de la carga sobre la cúpula, para volver a trabajar en las mismas condiciones que cuando se construyó.


Cubierta_restaurada_ennia

Para ver más detalles e imágenes acerca de este Proyecto de Restauración Iglesia de San Andrés Apóstol. L’Alcúdia

 

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